"Voló como Matías Pérez"

matias perezAquel domingo 29 de junio de 1856, por cuarta vez, Matías Pérez se subía a “La Villa de Paris” aquel hermoso globo aerostático que le había comprado a Godard, el famoso aeronauta francés a quien había asistido muchas veces en sus vuelos aeronáuticos, por solo dos mil quinientos pesos. Una ansiosa multitud estaba congregada en el Parque de la Fraternidad (antigua Plaza de Marte) esperando a que despegara. La primera vez que voló tuvo problemas con el globo el cual se  fue desinflando, haciéndolo llegar hasta el Cerro. Después del primer intento trato dos veces más pero tuvo que posponerlo por mal tiempo, por suerte ,ese Domingo, lucía como que todo iba a ir bien.
Parecía un día de fiesta en la Habana, los habaneros disfrutaban de los globos aerostáticos. Estos se habían puestos muy de moda desde que se inauguro el Templete en Marzo de 1829 gracias al francés Eugenio Robertson quien voló en su globo ese día en motivo de las festividades, sentando precedentes en la Habana y estimulando a otros a seguirle: Virginia Morotte, la primera mujer en lograr esta hazaña en Cuba, Domingo Blino quien lanzo dos chivos desde su globo, Boundrias de Morat  con su globo el Cometa que tenía una mesa con capacidad para cuatro personas, y   Godard con su enorme globo el América quien realizo  peripecias desde un trapecio y subió un caballo a su globo.
Hasta ese momento Matías Pérez era un ex marino portugués que se había aplatanado en la Habana y tenía su propio negocio de toldos y lonas, a quien todos llamaban el Rey de los Toldos; y quién ansioso por embarcarse en una aventura como cuando había sido marinero, decidió ser el ayudante de Godard hasta que se compro  El Villa de Paris para lanzarse en su propia aventura, poder zarpar nuevamente, y navegar otra vez, pero esta vez en vez del mar el cielo.
En fin Matías estaba decidido a intentarlo de nuevo, ya estaba atardeciendo cuando se monto en su globo y una fuerte ráfaga de viento lo arrastro hacia las alturas rumbo Noroeste y lo llevo hacia el mar. La multitud reunida lo vitoreó con pañuelos y aplausos sin saber que iba a ser la última vez que lo verían.
Unos pescadores cerca del torreón de la Chorrera fueron los últimos que lo vieron. Estaban cerca de la costa y trataron de que bajara, pero Matías les respondió dejando caer unos sacos de arena e internándose más en el mar. Al conocerse que había desaparecido, empezaron a buscarlo; por varios días lo buscaron, incluso la búsqueda se extendió hasta las otras provincias, pero Matías Pérez nunca apareció. Años más tarde, se dice, hallaron los restos de un globo en unos cayos cerca de la Habana, pero nunca se pudo comprobar si era el “Villa de Paris”. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que Matías Pérez dejo para la posteridad, después de su desaparición, esta frase que se dice cuando alguien se va o desaparece sin dejar rastro alguno: “Voló como Matías Pérez!.”

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