"Más malo que Aponte"

aponte la Historia de Cuba, hay probablemente muchos personajes desconocidos, o que no han ascendido suficientemente a esas narraciones pasadas de generación en generación a través de los libros. Uno de ellos es, sin dudas, José Antonio Aponte, un revolucionario precursor de la independencia, que lideraba ya una conspiración contra la esclavitud en 1811, más de 50 años antes de que Carlos Manuel de Céspedes liberara a sus esclavos en el Ingenio La Demajagua.
El nueve de abril de 1812 fue ahorcado y decapitado, al probarse que encabezaba dichas actividades conspirativas, las cuales tenían entre sus objetivos la supresión de la trata negrera, la abolición de la esclavitud, el derrocamiento del gobierno colonial español y la creación de una sociedad igualitaria en la Isla.
Fue el primer proyecto de independencia conocido que iba más allá de rebeliones locales de esclavos, e involucraba a sectores blancos.
Era un plan formidable, que consistía en una red de contactos a lo largo de la Isla y preveía alzamientos simultáneos para poner en crisis el sistema colonial, cuando ya en América Latina asomaban las luces de la independencia, y Haití había proclamado la abolición de la esclavitud y la creación del primer estado negro del hemisferio.
José Antonio Aponte podría ser una figura clave en la Historia de Cuba. Negro libre, artesano y artista, habitante de la (todavía hoy) popular barriada de Jesús María en la Habana extra-muros, después de su asesinato, las autoridades coloniales mandaron separar la cabeza de Aponte de su cuerpo, y exhibirla públicamente dentro de una jaula, para que sirviera de escarmiento a los negros.
También se inventó por esa fecha la frase “más malo que Aponte”, usada en el argot popular hasta hace poco.
El lugar donde pusieron la cabeza enjaulada –Belascoaín y Reina- es hoy un concurrido cruce de calles habaneras donde hay una shopping, una iglesia jesuita, el Templo Nacional Masónico y un parque dedicado a Karl Marx (pocas personas recuerdan ese hecho, pero la cabeza de Marx –no así la de Aponte- es visible en el muro de fondo).
Sin embargo, ya en la década de 1940 un grupo de antifascistas cubanos y veteranos republicanos de la Guerra Civil Española –opuestos, lógicamente, al racismo- lograron que una de las calles de La Habana Vieja recibiera el nombre de Aponte. En una céntrica esquina de esa calle pusieron una placa memorial con la leyenda “A JOSÉ APONTE Y COMPAÑEROS: 1812-1943 LA ASOC. DE EX-COMBATIENTES Y ANTIFASCISTAS REVOLUCIONARIOS DE CUBA”. En la tarja, unos hombres negros de fornidos cuerpos rompían sus cadenas, al llamado de la Libertad.
El domingo 9 de abril 1995, la Organización de Unidad Abakuá (fraternidad masculina afroancestral cubana) del municipio habanero San Miguel del Padrón hizo un homenaje en el sitio de la tarja. El activista Tato Quiñones, gran luchador antirracista de la Cuba actual, escribió unas sentidas líneas donde citaba al exiliado investigador Leví Marrero, para quien Aponte “demostró poseer una capacidad de organizador y unas condiciones personales que aún sus más violentos denigradores se vieron obligados a reconocer”, así como al primer Historiador de La Habana,  Emilio Roig de Leuschenring, que llamó a Aponte “hombre idealista y generoso, que no sufriendo él los horrores de la esclavitud, quiso salvar de ella a sus hermanos de raza”.
En medio del “Periodo Especial” (la crisis cubana de los ´90), alguien se robó la tarja memorial de Aponte. Era de bronce, y ese metal es una materia prima valiosa para un montón de productos. Al menos, así reza la hipótesis más probable. Sólo queda una foto bastante borrosa.

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