Varadero ayer y hoy

varaderoVaradero, situada en la costa norte de la provincia de Matanzas, en Península de Hicacos, no siempre fue la playa mundialmente famosa del Caribe a la que todos desean visitar.
Los primeros en descubrir las maravillas de la zona fueron los aborígenes, al juzgar por la existencia de pictogramas que parecen reproducir la imagen del conquistador español. Y aunque no se sabe ciertamente cuándo fue la llegada de los conquistadores a esta playa, ya en 1555 un mapa del geógrafo francés Testu refleja, clara y casi fielmente, el actual territorio de Varadero, vocablo que en español señala el sitio donde recalan las naves para ser reparadas.
Las salinas del extremo norte atrajeron la codicia de los recién llegados. Con las riquezas de estas salinas era posible abastecer ––desde principios del siglo XVI –– todas las necesidades de la Isla y de la Flota de España en el Nuevo Mundo. Los cronista de Indias describieron la sal de Hicacos como blanca, pura y de mejor grano que las de Campeche y Yucatán. Esto originó una especie de ¨boom¨ salinero que se prolongó hasta el siglo XVIII, lo que atrajo a piratas, corsarios y filibusteros que merodeaban el mar antillano. La infinita cayería del litoral y las innumerables grutas y cavernas de la costa sirvieron de refugio a estos protagonistas del mar, y en múltiples ocasiones también a negros cimarrones ––esclavos africanos que escapaban al colonizador.
El desarrollo esconómico de la Isla, y especialmente de Cárdenas, la ciudad más próxima, propiciaron la fundación del poblado de Varadero, como sitio de descanso y esparcimiento. Así se iniciaron los viajes en coches tirados por caballos a la cercana playa, donde las plagas de mosquitos y jejenes no permitían el asentamiento definitivo del poblado.
El primer intento de crear un poblado data de 1815, hasta que finalmente en 1883 fue creada por diez familias cardenenses la sociedad comunal conocida como ¨los decenviros¨ los cuales adquirieron en sociedad los terrenos de la antigua hacienda Varadero de Don Bernando García Carrillo con el propósito de fomentar el caserío de Varadero. El primitivo plano, que contaba de cuarenta manzanas, fue aprobado en 1887.
Sin embargo, la bella playa era prácticamente desconocida en el resto de la Isla, principalmente por las comunicaciones y porque la moda era ir a veranear a Europa.
En la época de lluvia los caminos se hacían intransitables y el viaje por tierra era prácticamente imposible, por lo que se utilizaban unos vaporcitos auxiliados por remolcadores para hacer el recorrido Cárdenas-Varadero. El vapor ¨Caridad¨ inauguró este servicio. En él llegaban las noticias, los forasteros, el correo, el agua potable, los víveres.
Desde estos primeros años de fundación del poblado, Varadero estaba dividido en dos zonas claramente definidas: la costa norte, la playa, habitada por las familias fundadoras y por aquellas que establecieron las primeras casas de huéspedes para alojar veraneantes y forasteros; y la costa sur, relegada principalmente a los pescadores. La abundancia de pargos, chernas, mariscos, y crustáceos garantizaba el sustento de esta humilde población y el consumo local.
Los viajes diarios del vapor, así como de lanchas, goletas y yates propiciaron la construcción de un muelle. Otras actividades de los temporadistas eran los juegos de pelota, la competencia de natación, la caza, la pesca. Sin embargo, puede decirse que en los primeros años de la República (enmarcada a partir de 1902) todavía Varadero era poco visitado.
En 1910 se inician las regatas entre los clubes Varadero y Halley. Esto conllevó a la fundación del Club Náutico y a una competencia que se hizo tradicional, con la participación de canoas de los aristocráticos clubes habaneros y de algunas ciudades restantes del país.
En 1911 se concluyeron las obras de la primera carretera. Pero las clases ricas preferían seguir viajado a Europa o Miami.
Desde la primera década del siglo XX, algunos norteamericanos reconocieron las magníficas condiciones naturales de la playa de Varadero y son atraídos por sus bondades. Mr. Johnson, presidente de la Jonson Contracting Co. de Wayne, Pennsylvania, constituyó la Cuba Chautaqua Resort Association, con sede en Filadelfia, para promover en los Estados Unidos los encantos de Varadero. Este norteamericano fue el primero en edificar aquí su residencia: un bello palacete de madera, reedificado en 1917 con materiales nunca vistos antes en el lugar. Después de disuelta la compañía, años más tarde, estos terrenos pasaron a propiedad del cubano Miguel Lluría y del norteamericano de origen francés Irenée Dupont de Nemours.
La primera Guerra Mundial cerró los balnearios europeos, lo que obligaba a los ricos criollos a volver sus ojos a Varadero.
Así se inicia de construcción de numerosas residencias en todo el litoral norte, mientras que la costa sur continúa aglutinando a pescadores, constructores y obreros.
En 1926, Dupont fundó la compañía Henequeneros de Cárdenas S.A., y que más tarde sustituyó por el nombre Compañía de Hicacos S. A. Por esta fecha adquirió grandes extensiones de terreno a precios irrisorios, vendiéndolos posteriormente a precios elevados. Como el agua potable todavía era traída de Cárdenas, construyó también su acueducto particular, cuya fuente provenía de Cárdenas. Después, este acueducto fue ampliado para abastecer, a un precio alto, a los nuevos repartos que fueron surgiendo.
La residencia de este acaudalado millonario fue proyectada en 1929 por los arquitectos Govantes y Cobarrocas, a un costo de 400 mil dólares y de 200 mil los muebles; su nombre era Xanadú en honor al poema del inglés Samuel Taylor Coleridge, inspirado en el legendario guerrero Kubla Kham. Este palacete, donde hoy se encuentra el Varadero Golf Club, domina las Peñas de Hicacos y está rodeado de hermosos jardines y de su campo de golf.
No sería hasta la Segunda Guerra Mundial que comienza el verdadero desarrollo de Varadero, con el surgimiento de innumerables
repartos, la mayoría exclusivos, con policía privada, entrada limitada, carreteras interiores y extensos jardines: Sun Club, Kawama, etc. cuya categoría descendía a medida que se aproximaban a la costa sur.
Entre las residencias más notables de este período se encuentran: la de la Condesa Revilla Camargo, la del millonario farmacéutico Sarrá, y la del magnate azucarero Julio Lobo. Dupont, por su parte, continuaba sus actividades lucrativas, entre ellas, la venta de terrenos para el hotel ¨Internacional¨, construido en 1950 a un costo de 3 millones de dólares, y la parcelación de la llamada zona Dupont que, al igual que la de Kawama, se inició en la década de los años 40.
En 1956 se crea la Autoridad del Centro Turístico de Varadero (ACETVA), entidad encargada de realizar amplios planes turísticos. Entre las obras realizadas está el nuevo acueducto, abastecido por los manantiales del sur de Punta Hicacos; la dársena para yates; nuevos repartos, residencias e instalaciones. Los terrenos del sur fueron incluidos en los nuevos planes de urbanización. Poco después en 1961 se construyó el anfiteatro de Varadero como autocine, finalmente transformado en anfiteatro en 1970. En este lugar se presentaron importantes personalidades del mundo entero y más tarde comenzó acelebrarse anualmente el conocido Festival de Varadero.
Fue así como Varadero se convirtió en un sitio realmente popular. En la década de los 80 era una de las playas predilectas de las familias cubanas. Allí se reunían con sus hijos a vacacionar, en un ambiente tranquilo y de confianza, hasta que se decidió convertir la playa en el polo turístico más importante de Cuba, con vista a incrementar el turismo foráneo.
Hasta el momento se han levantado cientos de hoteles que responden a las cadenas hoteleras Sol Meliá, LTI, RIU, Horizontes, Iberostar, Gran Caribe, entre otras. Se han abierto centros de buceo, supermercados, restaurantes, centros nocturnos, y se han implementado los recursos para el disfrute de diferentes actividades náuticas y terrestres, renta de bicicletas, motos y autos.
Entre sus tantos lugares notorios están: la discoteca La Bamba, en el Hotel LTI-Tuxpan Resorte; el Delfinario, con su asombroso espectáculo de delfines; el centro nocturno Palacio de la Rumba, en la avenida de las Américas; y los divertidos paseos en Catamarán Cruise Jolly Roger, con visita a los cayos cercanos. Está también el Centro de Convenciones Plaza de las Américas, con su galería de tiendas, el Hotel Las Américas, el cercano Varadero Golf Club y un lugar que no puede dejar de vistar es el Parque o Retiro Josone. Hermoso parque con un lago artificial y tesoros botánicos, sombreados senderos, restaurantes y bares al aire libre. (preguntar por Pablo el guarapero, os gustaran sus ricos guarapos y saocos) 1a Avenida (entre calle 56/Calle 59).
Actualmente Varadero es visitado al año por miles de turistas provenientes de disímiles lugares del mundo. Todos quedan deslumbrados por las excelentes características naturales de esta playa, de agua transparente y color turquesa, y de arena extremadamente fina y blanca.
Hoy día resulta difícil imaginar que Varadero fue aquel lugar inhóspito y despoblado de siglos atrás. Un futuro muy prometedor también se avizora.

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