La tumba de la lealtad

tumba de jeannette y su perro rinti 2En el Cementerio de Colón, en Cuba,  salta a la vista la escultura de una mujer acostada, y a sus pies, un perrito. La obra, hecha con piedra de cantería, se inauguró en 1944, con la bendición del Arzobispo de La Habana. Pero, ¿quién fue la Dama del Perrito?

Jeannette Ryder (Wisconsin, ? – Cuba, 1931) fue una filántropa norteamericana que vivió en Cuba a principios del siglo XX, donde fundó la organización humanitaria llamada Sociedad Protectora de Niños, Animales y Plantas, también conocida como el Bando de Piedad.
Tras concluir la dominación española en Cuba, desembarcó en el puerto habanero una mujer norteamericana de 33 años de edad nombrada Jeanette Ryder.Al poco tiempo de su llegada a La Habana esta mujer se inició en la tarea de ofrecerles ayuda a los numerosos niños desamparados que recorrían la ciudad, se dedicaban a vender periódicos, en el mejor de los casos, o al hurto continuado. Se detenía a hablar con ellos, se interesaba por la situación individual de cada uno, les orientaba a seguir el buen camino y apartarse del delito y de los vicios y en muchas ocasiones recurría a sus escasos recursos monetarios para entregarles una limosna.

jeanette ryder human society founderFue enterrada en la necrópolis de Colón en la ciudad de La Habana. Su tumba se conoce como la tumba de la lealtad, ya que después de su muerte, su perra Rinti se echó a los pies de la tumba y rechazó los alimentos y el agua que le ofrecían los cuidadores del cementerio hasta que murió. Una escultura conmemorativa muestra a un perro descansando a los pies de la tumba.

En julio de 1957, para conmemorar los 50 años de la fundación del Bando de Piedad, el Ministerio de Comunicaciones de la República de Cuba emitió dos sellos 4 y 12 centavos respectivamente honrando a Jeanette Ryder.

El origen de la palabra "JINETERA".

jineteraContrariamente a lo que casi todo el mundo piensa, la palabra jinetera no viene de jinete ni de jinetear, haciendo gráfica alusión a la muy probable posición en la que creemos que estas mujeres ganan su vida.
Esta palabreja se deriva del nombre francés Ginette, con el cual designan los quebequenses (canadienses de origen francés) a las prostitutas. Si tenemos en cuenta de que el 90% del turismo hacia Cuba viene de Quebec, es fácil comprender la razón del origen de la palabra. El resto es la adaptación hecha por la viva imaginación de los cubiches.
Curiosamente, añadimos que los pantanos, antaño...e inhóspitos, que rodean a New Orleans, era el lugar donde preferentemente se construían los prostíbulos; dichos pantanos se conocen, todavía, con el nombre de bayou.
Sabiendo que las primeras prostitutas importadas a Cuba después de constituida la Republica eran oriundas de esa ciudad de la Luisiana, comprenderemos la razón por la que en Cuba se conocían los burdeles con el apelativo de ballú.

El Capitolio Nacional de Cuba

capitolioEl Capitolio Nacional de Cuba es una de las edificaciones más emblemáticas de la ciudad de La Habana. Esta majestuosa edificación, ubicada en Centro Habana, es similar al Capitolio de Washington D.C, pero un metro más alto, un metro más ancho, un metro más largo, y mucho más rico en detalle. Las obras de su construcción fueron iniciadas por el dictador cubano Gerardo Machado en el año 1926 con respaldo norteamericano.
Para finalizar su construcción se necesitaron más de 5000 obreros, 3 años, 3 meses y 20 días de trabajo; y unos 17 millones de dólares americanos.
Antiguamente era utilizado como sede del Congreso Cubano, pero desde el año 1959 ha albergado la Academia Cubana de las Ciencias y la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología.
El Capitolio Nacional fue construido con piedra caliza blanca de Capellanía y granito. Su elegante cúpula de 62 metros realizada en piedra está rematada con una réplica de la estatua de bronce del escultor del siglo XVI Giambologna, y destaca en el horizonte de la ciudad. En la planta superior, justo en el centro debajo de la cúpula, alberga un flamante diamante de 25 kilates. Como curiosidad, es interesante saber que la distancia por carretera entre La Habana y cualquier otra ciudad del país se calcula desde este mismo punto.
La entrada está resguardada por seis gigantescas columnas dóricas (de 1,55 metros de diámetro y 14,10 metros de alto), en lo alto de una escalinata con 55 escalones de granito. A ambos lados de lo más alto de la escalera se muestran dos impresionantes esculturas de bronce, una masculina y otra femenina, ambas de 6,70 metros, obra del italiano Angelo Zanelli.
Al traspasarla llegarás al Salón de los Pasos Perdidos, llamado así por su excepcional acústica, en cuyo centro se encuentra la Estatua de la República, una gigantesca mujer de bronce de 14,60 metros de altura, y más de 30 toneladas, que simboliza la virtud tutelar del pueblo y el trabajo.
La edificación también alberga otros salones interesantes, como Salón Baire, que fuera sala de conferencias y protocolo de la Cámara de representantes; el Salón Bolívar, que conserva su mobiliario original con espejos venecianos y se encuentra envuelto en un ambiente refinado de Francia de la época de Napoleón; el Salón Baraguá, de estilo neoclásico, que fue utilizado como zona de trabajo para las secretarías de la Cámara de Representantes; y el Salón Martí, con un hermoso cromatismo y de estilo del renacimiento italiano, la cual sirve como antesala de la biblioteca.
El Capitolio de Cuba fue declarado Monumento Nacional en noviembre del 2010, y actualmente está siendo restaurado por la Oficina del Historiador de La Habana Vieja.

Olga "La Tamalera"

olga tamaleraEste simpático personaje nacido en 1922, se llamaba, Olga Moré Jiménez y se ganó el nombre de Olga la Tamalera porque como otros tantos vendedores callejeros de Cuba, se valía de sus habilidades culinarias para vender un manjar popular de la cocina criolla y tradicional: el tamal en hojas.
En La Habana de 1949, con tres niños y una madre a quienes alimentar, Olga Moré Jiménez oriunda de Cruces, decidió vender tamales para ganarse el sustento diario. En esa época no era habitual ver a una mujer comerciando productos en la calle, por lo tanto, recibía insultos, se reían de ella, pero Olga mujer de gran temple no se dejaba aminorar por estas simplezas, estaba decidida a trabajar duro para posicionar sus tamales en el mercado callejero. Comenzó a frecuentar la esquina de Prado y Neptuno y las matinés de las sociedades de baile, se paraba junto a su lata a pregonar: ¡pican no pican!….. Poco a poco la calidad de sus tamales y la personalidad de Olga fueron ganando popularidad y fue imponiendo su producto sobre otros vendedores de la época.
Otra faceta de Olga era su entusiasmo por el baile, cuando la venta estaba baja en las salas de baile en donde vendía, encargaba su lata de tamales a algún amigo, y se ponía a bailar con mucho ritmo, gracia, y estilo.
Conoció a Félix Reina y a Fajardo (“de la Orquesta “Fajardo y sus Estrellas”) cerca del parque “La Normal”, en uno de esos saloncitos de baile que frecuentaba, Fajardo le hizo una cancion para que se recordaran de tan popular personaje, segun Fajardo los tamales de Olga le gustaban muchisimo. Asi surgio el cha-cha-cha que dio la vuelta al Mundo y la hizo famosa. La orquesta Aragón, lo actualizó años más tarde volviendo a dar vida a los tamales de Olga.
Al año de entrar la Revolución a Cuba, desaparecieron de las calles Olga y sus tamales, se rumoraba, (a mi no me consta), que Olga había comentado: ¨me retiro antes de que me confisquen la lata de tamales ¨. La receta de los afamados tamales nunca fue divulgada, sólo la conocían su hija y su marido, ella siempre la guardó celosamente.

Historia del famoso Burro Perico

burro pericoSe cuenta que nació en la famosa loma de Cerro Calvo, en las cercanías de la ciudad de Santa Clara, por el año 1914. “El destino inicial de este jumento fue tirar de un carretón de helados, luego de otro carromato con objetos de ferretería y finalmente, de uno que recolectaba botellas. Su dueño fue Bienvenido Pérez, alias Lea, quien siempre le trataba con cariño y afecto. Se atestigua que éste solípedo un día al año visitaba por sí mismo su lugar natal, en cuyos corrales, ya por esta época, existía el mejor criadero asnal de la región”. Tal vez la primera de las acciones públicas de Perico, fue cuando Lea prestó el animal de trabajo a su primo Eusebio, quien lo utilizó en el tiro de un carro de helados. “Cuando se encontraba vendiendo en el paradero de trenes, los truenos anunciaron un fuerte aguacero y el hombre fue a refugiarse en los portales dejando amarrado al pobre animal a un poste. Uno de estos rayos le asustó tanto, que  partió las riendas y se lanzó al galope para la casa de Lea, dejando el carro de las sorbeteras en muy mal estado”. Por lo cual fue devuelto a su dueño.
Bienvenido prosperó en sus negocios, adquirió un vehículo motorizado y premió a Perico con la jubilación. Pero se cuenta, que al encontrarse frente a frente con el carro que provocó su retiro, plantó sus cascos sobre la defensa delantera, para impedirle el paso en actitud retadora. A partir de ahí, nuestro pollino comenzaría a salir por las calles de la ciudad y al anochecer regresaba a casa. “Se convirtió así en un animal andariego, cuya presencia se hizo habitual en las calles de Santa Clara y pasó a ser un detalle citadino su estampa de mansedumbre y trote cansado, por las más céntricas avenidas, donde hasta los choferes detenían gustosos sus autos para dejarlo pasar. Un caramelo brindado por un niño aquí, un sorbo de refresco allá, creándose el noble asno recorridos habituales, donde se incluyó el delicado toque con sus cascos a la puerta de las mismas viviendas, todos los días a igual hora, para deleitarse con un pedazo de pan”. Como si quisiera demostrarle a Lea, que se las bastaba solo para buscarse el sustento.
Así se hizo costumbre citadina el recorrido callejero de este burro andariego. “Cuando alguien, le brindaba de comer en la puerta o ventana de la casa, aceptaba la invitación, grabando el recuerdo en su solípeda memoria, de modo que jamás olvidaría saludar diariamente a los nuevos amigos”. De esta manera, aprendió a tocar delicadamente con uno de sus cascos delanteros a la puerta de algún domicilio, donde seguramente con anterioridad y de forma espontánea le habían brindado pan. “Lo cual se convirtió como un toque a la puerta de la historia, pues desde entonces trascendió a la celebridad y la fama. Comenzó a visitar algunas viviendas donde le procuraban su alimento predilecto, el pan. Así siguió engrosando la lista de sus cariñosos suministradores. El toque de Perico era algo sensacional en la cotidianidad de una casa; brindarle pan, más que una limosna era un acto de gratitud por tan simpático gesto”.
La vida pública del singular asno está llena de anécdotas enriquecen la biografía de este émulo cubano de Platero, formando parte de las tradiciones santaclareñas. Muchos recuerdan cuando “era punta de lanza en las manifestaciones estudiantiles que se llevaban a cabo. Los jóvenes del instituto indignados ante la llamada "Prueba Selectiva" fueron con su protesta al Rector de la Universidad y allí iba Perico”. También, cuando “el primer gobierno de Fulgencio Batista, Perico saltó a la calle portando sendos carteles que decían: "Abajo Batista" y "Abajo el director", refiriéndose al Director del Instituto de Segunda Enseñanza, que en componenda con los políticos de turno, permitía a algunos estudiantes que recogieran dinero a nombre del estudiantado y para su beneficio personal”. Además, Perico estuvo preso. Un día cometió el error de invadir los jardines del Parque Leoncio Vidal. El alcalde lo vio personalmente y lo mandó a prender por comerse el césped. “Al enterarse el estudiantado, se lanzó a la calle conjuntamente con la población. El político funcionario, al ver que se ponía en juego su próxima reelección creando estas discordias, accedió a ponerlo en libertad”.
El 24 de febrero de 1947, unas fiebres lo tiraron al suelo y ya no se levantó más. “Legaba con su deceso una saga desmesurada de elogios, sobre su capacidad para vivir en sociedad. Los habitantes de la ciudad erigieron una estatua en su memoria y una de las esquelas mortuorias indicaba: “era bueno e inteligente como un humano”. En la oración fúnebre a Perico, el senador Fileno Cárdenas le entregó el título de “pilongo”, que es el gentilicio familiar, para los santaclareños nacidos en la ciudad, que se bautizaron en la pila de la iglesia del Carmen. En muchos periódicos de la Isla se dio cuenta de su fallecimiento y hasta el New York Times, publicó la noticia de su muerte, en una nota que encabezaba: Perico ha muerto”.

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