El cementerio de Colón

cementerio colonSe llama también La Necrópolis de Cuba. Situada en el Distrito de Vedado con arquitectura y esculturas fascinantes. La portada la hizo un arquitecto español llamado Calixto de Loira que curiosamente y los mas irónico es que el 29 de septiembre de 1872, su cadáver fue el primero en enterrarse en el cementerio que ayudó a construir, inaugurando así la llamada Galería de Tobías.
Es el único cementerio dedicado a Cristóbal Colón en latinoamerica. Cuenta con 57 hectareas y su construcción fue autorizada por Real Decreto el 28 de julio de 1866 siendo concluidas casi quince años después.
La tumba más visitada es la de Amelia Goire de la Hoz, que ahora se le conoce como la Tumba de "La Milagrosa". Se dice que fué sepultada con su hija en su vientre. Al abrir el sepulcro tiempo despúes para enterrar al suegro de la finada ésta se encontró abrazada a su hija. El sitio se ha vuelto una peregrinación de creencia popular de pedirle milagros, una vez cumplidas, aparecen documentadas en la tumba. Tambien encontramos a La Virgen de la Caridad del Cobre en el Cementerio de Colón, Santa Patrona de Cuba.
Otro relato es quizás una de las más llamativas de las leyendas, la del hombre que enterraron de pie. Sí... así como lo leyó; fue enterrado parado y su nombre era Casimiro Eugenio Rodríguez Carta, el único hombre en Cuba que fue inhumado de pie. A petición suya, se le enterró además con una pistola en cada mano y un billete de 100 pesos en el bolsillo.

La Virgen de la Caridad del Cobre

caridad cobreAlonso de Ojeda y los primeros conquistadores de Cuba pretendían imponerse a los indios. Estos los repulsaron y los españoles tuvieron que huir atravesando montes y ciénagas para salvar sus vidas. Así llegaron al poblado indio de Cueiba en la zona de Jobabo. Los indios al verlos en tan mal estado tuvieron compasión de ellos y les auxiliaron.
En agradecimiento Alonso Ojeda construyó una pequeña ermita con ramas de árboles, posiblemente la primera en suelo cubano. Allí colocó una Imagen de Nuestra Señora que era su preciada pertenencia. Cumplió así el voto que había hecho de entregar la Imagen si salía salvo de aquella situación. Enseñó a los indios a decir el "Ave María" y aquella expresión se propagó tan rápido entre los indios que mas tarde Cuba se llegó a conocer como la isla del "Ave María".  No hay razón para pensar que fuese aquella la imagen de la Virgen de la Caridad que se aparecerá después. Pero la Virgen ya se hacía presente en Cuba preparando el camino.
Una gran enseñanza: La Virgen quiso que la evangelización no partiera de la prepotencia sino desde la humildad y el agradecimiento.
Sin comprender muy bien la religión, los indios de aquel lugar veneraron la Imagen y mantuvieron la ermita con gran esmero cuando Ojeda se marchó.  Así ocurría cuando llegó el Padre de las Casas al poblado de Cueibá.
En el siglo XVI aumentó en Cuba la cría del ganado. Era necesario para los españoles en camino hacia los nuevos territorios. En 1598 comenzó la explotación del cobre en las montañas de la región oriental de la isla. A 15 leguas de las minas el gobierno español estableció el hato de Varajagua o Barajagua que contaba con mucho ganado. Por eso era necesaria la sal que prevenía la corrupción de la carne.

El hallazgo
Alrededor del año 1612 o a los inicios de 1613, fueron a buscar sal en la bahía de Nipe dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años. Se llamaban respectivamente Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos por la tradición como "los tres Juanes". Mientras iban por la sal ocurrió la aparición de la estatua de la Virgen. He aquí el relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando tenía ochenta y cinco años:
"...habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo Francés antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados  en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una niña", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto, llenos de alegría, cogieron sólo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua..."
El administrador del término Real de Minas de Cobre, Don Francisco Sánchez de Moya, ordenó levantar una ermita para colocar la imagen y estableció a Rodrigo de Hoyos como capellán.
Una noche Rodrigo fue a visitar a la Virgen y notó que no estaba allí. Se organizó una búsqueda sin éxito. A la mañana siguiente, y para la sorpresa de todos, la Virgen estaba de nuevo en su altar, sin que se pudiera explicar, ya que la puerta de la ermita había permanecido cerrada toda la noche.
El hecho se repitió dos o tres veces más hasta que los de Barajagua pensaron que la Virgen quería cambiar de lugar. Así se trasladó en procesión, con gran pena para ellos, al Templo Parroquial del Cobre. La Virgen fue recibida con repique de campanas y gran alegría en su nueva casa, donde la situaron sobre el altar mayor. Así llegó a conocerse como la Virgen de la Caridad del Cobre.
En el Cobre se repitió la desaparición de la Virgen. Pensaron entonces que ella quería estar sobre las montañas de la Sierra Maestra. Esto se confirmó cuando una niña llamada Apolonia subió hasta el cerro de las minas de cobre donde trabajaba su madre. La niña iba persiguiendo mariposas y recogiendo flores cuando, sobre la cima de una de las montañas vio a la Virgen de la Caridad.
La noticia de la pequeña Apolonia causó gran revuelo. Unos creían, otros no, pero la niña se mantuvo firme en su testimonio. Allí llevaron a la Virgen.
Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.
Fue en el Cobre, en 1801, que los mineros, alentados por el Padre Alejandro Ascanio, obtienen la libertad por Real Cédula del 7 de abril.
Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927.
Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad. No es que se pueda ver a la Virgen como una aliada en la guerra. Mas bien ella, como madre, sufre y se preocupa de todos, busca la paz entre sus hijos, finalmente cuando los corazones no le permiten otra cosa, busca atenuar los odios y fomentar la reconciliación y el perdón.
Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.
En 1977, el Papa Pablo VI eleva a la dignidad de Basílica al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo.
La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.

Liborio

liborioAsí como el “Tio Sam” simboliza al pueblo norteamericano, Liborio es el personaje que simboliza al pueblo de Cuba. Este personaje de pronunciada nariz, largas patillas y atuendo campesino expresó por varias décadas el pensar y el sentir el decir y el sufrir del pueblo cubano.
Creado por el caricaturista Ricardo de la Torriente, apareció por primera vez en 1900 en el periódico La Discusión que dirigiera Torriente y más tarde y desde 1905 hasta 1931 en en el semanario La Política Cómica también dirigido por Torriente.
Todas las vicisitudes, penas y alegrías del pueblo cubano en esas décadas fueron captadas por Liborio y expresadas a veces en cuartetas otras veces con sólo un gesto de su cara, ya que Liborio era un bromista un tanto satírico.
Hacia los años cincuenta surgieron otras versiones más modernas de Liborio y hasta surgió Liborito Pérez, versión más ligera y con distinto talante: sin patillas ni bigote, de cara regordeta y sombrero mambí y guayabera criolla.
Esta nueva versión de Liborio apareció también en el semanario humorístico Zigzag de Castor Vispo y Roseñada, que en cierta forma fue el continuador, al menos en el estilo humorístico de La Política Cómica.
Liborio desapareció de la escena cubana como desaparecieron muchas de nuestras mejores tradiciones, con la llegada del gobierno castrista, enemigo del humor y de muchas otras tantas cosas.

La Loma de la Cruz

la loma de la cruzLa Loma de la Cruz, emerge a 261 metros sobre el nivel del mar, en la Ciudad de Holguin,Cuba, constituye una visita casi obligatoria para visitantes de la ciudad y resguardo para artistas inspirados. La Loma de la Cruz lleva su nombre debido a la existencia de una cruz de madera en su cima, símbolo asegurador para muchos, vacija de promesas u original ornamento para otros. La primera cruz se colocó en 1790, y fue subida por el fraile Francisco Antonio de Alegría, prior de la comunidad franciscana de Holguin. A partir de ese momento dejó de conocérsele como "Cerro Bayado" para tomar su nombre actual "Loma de la Cruz".
El fray Francisco A. de Alegría, que subió el cerro con la cruz a cuestas, instauró allí las Romerias de Mayo, una fiesta religioso-tradicional española, donde se recuerda la fecha en que Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande, murió en el calvario atada a una cruz de madera. A principios del siglo XX, por iniciativa de un vecino llamado Oscar Albanés (historiador y padre de la Bibliotecología en Holguin), se llevaron a cabo obras de restauración en las laderas de la Loma de la Cruz, en la base y en la cima. La restauración fue realizada por el arquitecto Vicente Biosca, concluyéndose el 3 de mayo de 1950, día en que se colocó la segunda cruz, pues la primera ya estaba muy deteriorada. Estas obras fueron financiadas por los pobladores de la villa en Holguin, los cuales recurrieron a rifas, colectas, verbenas y demás ingenios. Con el tiempo sucedieron diversas actividades religiosas conocidas hoy como las fiestas de mayo, que adquirieron caracter popular, todas ellas teniendo como patrón la Loma de la Cruz de Holguin. La tercera cruz fue colocada en los primeros años de la década del noventa, pues un rayo seco, de esos que caen solitarios, inesperados y sin tormenta, la destruyó al impactar directamente sobre ella. No faltó quien dijera que “esa cruz de madera no había sido debidamente santificada” por el obispo de la Catedral de San Isidoro de Holguin, quien se encontraba enfermo en los días cercanos al 3 de mayo de 1950, y no sintiéndose en condiciones de subir el cerro le ofició a la cruz en la falda de la loma. Esta tercera cruz, la que vemos hoy en la Loma de la Cruz, fue construida de caguairán, como la original de 1790, pues esta madera preciosa abunda mucho en los bosques de la región de Bariay, la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto, según el Gran Almirante Cristobal Colón a su arribo por las costas de Holguin. La Loma de la Cruz, con 458 escalones, descansos intermedios y bancos incluidos que a mitad del ascenso pueden parecer los más cómodos del mundo, resulta su subida bastante fuerte para los que no están en buena forma física. Actualmente a la Loma de la Cruz se le construyó por la parte trasera una carretera, por la cual se puede subir sin mayores esfuerzos (en automóvil) y disfrutar de la buena comida del restaurante que se encuentra en su cima como parte del complejo turístico, y admirar la Ciudad de Holguin desde las alturas. Por ultimo, se recomienda el ascenso por la escalinata a la Loma de la Cruz, que le aseguro no olvidará nunca, y que ha sido declarado Monumento Histórico Arqueológico Colonial de la isla de Cuba.

Historia de "El Manicero"

maniceroEn la habanera esquina de Barcelona y Amistad existía un café con el extraño nombre de El Autogiro. En la década de los años veinte a esos establecimientos comerciales se les llamaba “lecherías”, porque la venta mayor era el clásico café con leche. Una noche estaban sentados junto a una mesa Sindo Garay y Moisés Simons.

Acertó entonces pasar por la esquina un vendedor de maní tostado que pregonaba a viva voz su mercancía. Era un asturiano de apellido Zúñiga. Penetró en el café y Simons le compró un cucurucho de maní. El vendedor siguió proponiendo el maní por toda la calle. Simons tomó una servilleta y trazó con su estilográfica las líneas del pentagrama y comenzó rápidamente a escribir las notas de un son.
- ¿Qué haces?, le preguntó Sindo.

- Un pregón, le respondió.

Pasaron unos meses y surgió en la voz de Rita Montaner el son pregón más famoso de todos los que se han compuesto hasta ahora en Cuba. El Manisero fue puesto en la pantalla cinematográfica en el filme Romance del palmar, cantado por Rita. Cuando en 1928 lo graba para la casa discográficaColumbia, puede decirse que comenzó la fama de Simons. En 1929 Antonio Machín lo popularizó en España y, más tarde, en Nueva York. Se filmó ese mismo año un corto cinematográfico con el nombre de Coconut Vendor, donde aparece Machín pregonando los ya famosos cucuruchos.
Moisés Simons no tenía realmente ese apellido. Se llamaba Moisés Simón Rodríguez. Pero sucedió que él se encontraba en París cuando la Segunda Guerra Mundial y Francia fue invadida por los nazis. El propio Adolfo Hitler, como un turista más, se hizo retratar junto a la Torre Eiffel para demostrar al mundo que era el “dueño” de París. Y como el apellido Simón sonaba muy judío, unido a Moisés, el autor de El Manisero decidió “americanizar” su apellido para pasar inadvertido ante los invasores que, como se sabe, tenían un odio acérrimo hacia los judíos y sus descendientes. Con el nuevo apellido se quedó toda la vida, y así se inscribió en la historia como uno de los más famosos compositores cubanos. Había nacido en La Habana, el 24 de agosto de 1889. Su padre, Leandro Simón Guergué, le enseñó a solfear, luego los maestros Fernando Carnicer, Felipe Palau e Ignacio Tellería lo harían compositor y el maestro José Mauri le daría clases de instrumentación. En 1908 era organista de la Iglesia de Jesús María y, más tarde, dirigió la orquesta del Teatro Martí y la del Payret. Viajó por varios países dirigiendo orquestas. Incluso en 1909, en el diario habanero La Lucha, escribió algunos artículos de música.

Si nada más que Simons hubiera compuesto El Manisero, con esa sola obra le hubiera bastado para hacerse famoso. Pero compuso mucho más. El 3 de febrero de 1913 se estrenó en el Teatro Albizu su opereta Deuda de amor, por la compañía de Esperanza Iris. En 1920 ya tenía su propia orquesta, donde agrupó a verdaderos maestros como al violinista Virgilio Diago. Su hermano Fausto Simón -quién no tuvo necesidad de cambiarse el apellido-, cuando era gerente del Hotel Plaza le proporcionó al compositor un viaje de promoción por Europa. En París, Moisés se encontró que todas las orquestas, que interpretaban música cubana, tenían en sus atriles El Manisero.

Cuando Ernesto Lecuona fue contratado por la MGM para que musicalizara la película The Cuba Song, incluyó como tema principal El Manisero y hasta la célebre artista de Hollywood Judy Garland cantó un pedazo de ese pregón en el filme Nace una estrella. Sin embargo, al éxito de El Manisero le siguió en 1934 el estreno de su opereta Toi c’ est mo (todavía sin título en español). Esa opereta, escrita con la colaboración del famoso novelista francés Henry Duvernois, tuvo uno de los éxitos más grandes y batió un record de taquilla en París donde permaneció en cartel durante un año. Luego, en 1936, Simons estrenó -también en la Ciudad Luz-, otra opereta: Le chant des tropiques, donde nuevamente el sagüero Antonio Machín canta El Manisero. La canción Cubanacán, otro éxito de Simons, aparece en esa opereta que luego formaría parte del repertorio de la célebre Raquel Meller.

En 1942 Simons regresó a Cuba, luego de un periplo por varias ciudades francesas. Incansable viajero regresó de nuevo a Europa, a España, y en Madrid musicalizó el filme Bambú, donde incluyó la canción Hoy como ayer; y en 1944 Federico Shaw tradujo al español la opereta Toi c’ est moi, que constituyó otro éxito en la capital española, al igual que, después, en Barcelona. Estando en Madrid, ese mismo año, el 28 de junio, la muerte lo sorprendió. Sus restos descansan en esa ciudad. Por gestiones de Odilio Urfé, cuando era director del Seminario de Música Popular, que tenía su sede en la capilla del Hospital de Paula, se nombró una comisión integrada por el propio Urfé, el doctor Eduardo Robreño y este cronista para traer los restos del ilustre creador de El Manisero a su patria; pero no pudo ser.

De todas maneras, Moisés Simons está en Cuba siempre, y cuando en La Habana Vieja una popular vendedora entona la melodía de El Manisero, se recuerda su nombre como uno de los más gloriosos representantes de la música popular de todos los tiempos

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